
Unas palabras perdidas en las calles, escapando de alguien que las buscaba desesperadamente para justificar sus accciones, escapando de alguien que en verdad no estaba buscando, estaba alejándose de sí mismo, temiendo a encontrarse, a encararse algun día, algun minuto, en algun segundo. Corriendo y corriendo llego a oídos de muchos, se mezcló con otras palabras que no llegaban a la gente a la que debían llegar, pues no querían ser escuchadas, muchas palabras llegaron a todos, ese día nadie supo que nos equivocamos, que actuamos lo suficientemente inmaduros como para hacer que se perdieran las palabras de todos, el problema se globalizó y ya nadie decía lo que quería, nadie escuchaba lo que quería, descubrimos que seguir lanzando palabras no sería útil y menos benéfico para nadie, acordamos un minuto sin hablar, para que las calles se estabilizaran, descubrimos el silencio y su inmensidad, paralelo a aquello descubrimos el valor del hablar, no más palabras sin sentido, y también, después de más de 17 años de silencio, descubrimos un nuevo lenguaje, el sentir.
- De alquien X por la vida.
